Pilotaje

Deja de pilotar a ciegas: 7 claves para ir más rápido en pista

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Llegas a un circuito nuevo con el estómago revuelto y sales de la primera sesión frenando donde no tocaba. Estos son los siete conceptos que de verdad cambian tu pilotaje en circuito.

Prototipo LMP3 trazando una curva de circuito

Llegas a un circuito nuevo. Te pones el mono, notas ese cosquilleo raro en el estómago y sales a la primera sesión libre pensando que ya sabes conducir.

La curva 1 la frenas demasiado pronto. La curva 4, demasiado tarde. Y entre medias vas pensando: «esto en el simulador me salía mejor».

Tranquilo. Le pasa a todo el que empieza. Y, de vez en cuando, también nos sigue pasando a los que llevamos años en esto.

La diferencia entre pasarte el día dando vueltas sin sentido y salir de un track day siendo mejor piloto que cuando entraste está en unos pocos conceptos. Ni son secretos, ni hace falta un máster en ingeniería para aplicarlos.

Van los siete que de verdad marcan la diferencia.

1. Aprende el trazado antes de pisar el asfalto

Cada curva tiene un nombre, una referencia de frenada y una trampa escondida. Si no las conoces de antemano, las vas a descubrir a base de sustos. Y los sustos en pista salen caros.

Usa el simulador si tienes acceso. Mira onboards de otros pilotos en ese trazado. Camina el circuito si te dejan.

Cuanto menos tengas que pensar en «¿y ahora qué curva viene?», más cabeza te queda libre para pilotar de verdad.

2. Domina tus puntos de frenada

Aquí se pierden más décimas que en cualquier otro sitio del circuito. Y también es donde más sustos se llevan los amateurs.

Una vez, puede. Pero llegas descolocado a la curva, sales mal y el de detrás te adelanta en la recta siguiente con el codo fuera de la ventanilla, tranquilo, como si fuera domingo por la tarde.

Un buen punto de frenada no es el más tarde posible. Es el que te deja entrar en la curva con el coche estable, no peleándote con él. Frena firme y suelta el pedal de forma progresiva, nunca de golpe.

3. Busca la trazada, no la inventes

La trazada ideal no es cuestión de gusto, es geometría: entras desde fuera, tocas el vértice de la curva y vuelves a salir hacia fuera. Así conviertes una curva cerrada en una más abierta, y una curva más abierta significa más velocidad de paso.

Es contraintuitivo al principio. El cuerpo te pide pegarte al borde interior desde el primer metro. Resístete.

La velocidad no se gana en la recta. Se gana en cómo sales de la curva anterior.

4. Cuida tu postura al volante

Parece una tontería hasta que un día te falta medio segundo de reacción por ir mal sentado.

Respaldo casi vertical, nada de ir tumbado como de crucero. Manos en el volante a las «9 y 3», ni más arriba ni más abajo.

Desde ahí controlas mejor y te cansas menos. Y a la hora y media de un track day, el cansancio también conduce.

Monoplaza de F1 frenando sobre el pianito de Eau Rouge-Raidillon en el circuito de Spa-Francorchamps

5. Sé suave. Siempre

Los movimientos bruscos son el enemigo silencioso de cualquier pilotaje en circuito. Un volantazo, un frenazo, un acelerón seco: todo eso desestabiliza el coche y le quita agarre justo cuando más lo necesitas.

Los pilotos que de verdad son rápidos no lo parecen desde fuera. Van suaves, fluidos, casi aburridos de mirar. Eso también se entrena.

6. Piensa en los neumáticos y el depósito, no solo en la vuelta rápida

Si tu track day son quince minutos y ya está, dale caña sin miedo. Pero si vas a rodar tanda tras tanda, o compites en resistencia, la cosa cambia.

Un neumático que se calienta de más en la primera vuelta se queda sin agarre en la última. Un depósito mal gestionado te deja parado en la grava viendo pasar a los demás.

Gestionar no es ir despacio. Es ir rápido durante más tiempo.

7. Analiza tus vueltas. La memoria miente, los datos no

Después de cada sesión te vas a sentir más rápido de lo que fuiste. Le pasa a todo el mundo, no te lo tomes a mal.

La telemetría no tiene ese problema. Te dice, sin piedad, dónde frenaste treinta metros demasiado pronto, dónde soltaste el acelerador sin necesidad y dónde el compañero de garaje te sacó dos décimas que tú ni notaste.

No hace falta ser ingeniero para leer un dato de telemetría. Hace falta alguien que te lo traduzca. Y ahí, más que en el setup del coche, está la mejora real.

El circuito no discrimina, pero el bolsillo sí

Aquí está el problema real del motorsport amateur: estos siete consejos se aprenden mucho más rápido con alguien al lado que te los señale en vivo. Y ese acompañamiento, históricamente, solo se lo ha podido permitir quien tenía el bolsillo para ello.

Eso es justo lo que quiero cambiar con Martingenieria: que el motorsport no sea solo para quienes pueden pagarlo.

Si quieres bajar tiempos de verdad, y no solo sensaciones, hablamos. Te digo exactamente dónde estás perdiendo décimas.

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